Red flags que deberían hacerte huir
Si una agencia no te muestra su portfolio, mala señal. Si no te puede enseñar webs reales que hayan hecho (no mockups, webs publicadas), probablemente no tienen experiencia suficiente. Otros avisos: presupuestos sin desglose ("tu web cuesta 3.000€" sin explicar qué incluye), promesas de resultados garantizados en Google (nadie puede garantizar un puesto concreto), plazos demasiado cortos sin explicar cómo, y contratos con permanencia de 12 meses para "mantenimiento".
Preguntas que debes hacer antes de contratar
Hazle estas preguntas a cualquier agencia: ¿Qué incluye exactamente el precio? ¿Hay costes adicionales por hosting, dominio, SSL o mantenimiento? ¿Cuántas rondas de revisión están incluidas? ¿Quién escribe los textos? ¿El SEO está incluido o es aparte? ¿En cuánto tiempo estará lista? ¿Puedo ver la web funcionando antes de pagar el total? ¿El código y el dominio son míos si cambio de proveedor? Las respuestas a estas preguntas te dirán más que cualquier presentación comercial.
Cómo comparar presupuestos de forma justa
No compares solo el precio total. Compara lo que incluye cada presupuesto. Un presupuesto de 800€ que no incluye SEO, textos ni hosting puede salir más caro que uno algo más alto que ya lo incluye todo. Pide un desglose por partidas: diseño, desarrollo, contenido, SEO, hosting anual, mantenimiento mensual. Suma el coste total del primer año incluyendo todos los extras. Eso te dará la foto real. Y pregunta siempre por los costes recurrentes: muchas agencias cobran poco al principio pero te atan con cuotas mensuales.
El enfoque de AIDE Studio: transparencia total
En AIDE Studio la web es un pago único desde 990€ (según alcance, hasta 1.490€). Ese precio incluye diseño, desarrollo, base técnica de SEO, hosting el primer año, SSL, responsive y formulario de contacto. Sin letra pequeña, sin cuotas de mantenimiento. El código y el dominio son tuyos. Y antes de comprometerte, ves tu web funcionando de verdad —real y navegable, no un mockup ni un presupuesto a ciegas—, con plazos que cumplimos. Creemos que la transparencia es la mejor estrategia de ventas: si sabes exactamente lo que vas a recibir, es más fácil decir que sí.