Red flags que deberían hacerte huir
Si una agencia no te muestra su portfolio, mala señal. Si no te puede enseñar webs reales que hayan hecho (no mockups, webs publicadas), probablemente no tienen experiencia suficiente. Otros avisos: presupuestos sin desglose ("tu web cuesta 3.000€" sin explicar qué incluye), promesas de resultados garantizados en Google (nadie puede garantizar un puesto concreto), plazos demasiado cortos sin explicar cómo, y contratos con permanencia de 12 meses para "mantenimiento".
Preguntas que debes hacer antes de contratar
Hazle estas preguntas a cualquier agencia: ¿Qué incluye exactamente el precio? ¿Hay costes adicionales por hosting, dominio, SSL o mantenimiento? ¿Cuántas rondas de revisión están incluidas? ¿Quién escribe los textos? ¿El SEO está incluido o es aparte? ¿En cuánto tiempo estará lista? ¿Puedo ver una preview antes de pagar todo? ¿El código y el dominio son míos si cambio de proveedor? Las respuestas a estas preguntas te dirán más que cualquier presentación comercial.
Cómo comparar presupuestos de forma justa
No compares solo el precio total. Compara lo que incluye cada presupuesto. Un presupuesto de 800€ que no incluye SEO, textos ni hosting es más caro que uno de 499€ que lo incluye todo. Pide un desglose por partidas: diseño, desarrollo, contenido, SEO, hosting anual, mantenimiento mensual. Suma el coste total del primer año incluyendo todos los extras. Eso te dará la foto real. Y pregunta siempre por los costes recurrentes: muchas agencias cobran poco al principio pero te atan con cuotas mensuales.
El enfoque de AIDE Studio: transparencia total
En AIDE Studio el precio es 499€. Ese número incluye diseño, desarrollo, SEO on-page, hosting el primer año, SSL, responsive, formulario de contacto y preview funcional en 48 horas. Sin letra pequeña, sin permanencia, sin cuotas de mantenimiento. El código y el dominio son tuyos. Si no te gusta el resultado, no pagas. Así de simple. Creemos que la transparencia es la mejor estrategia de ventas: si sabes exactamente lo que vas a recibir, es más fácil decir que sí.