La respuesta corta: cuatro partidas, y la cara no es la que crees
Cuando pides precio de un chatbot con IA, casi todos los presupuestos hablan de una sola cifra. En realidad pagas cuatro cosas distintas, y conviene separarlas porque se comportan de forma muy diferente:
- El desarrollo, una vez: conectar el chat a tu web o a WhatsApp, escribirle lo que puede decir y lo que no, y protegerlo para que nadie lo use como un ChatGPT gratis a tu costa.
- El modelo de IA, por cada respuesta: lo que te cobra el proveedor (Anthropic, OpenAI, Google) por los textos que lee y escribe.
- El alojamiento: el servidor donde corre y la base de datos donde se guardan las conversaciones.
- El mantenimiento de lo que sabe: alguien que actualice precios, horarios y condiciones cuando cambian.
La sorpresa para casi todo el mundo es el orden. Con un modelo pequeño y bien configurado, el coste del modelo es la partida más barata de las cuatro: una conversación típica de un chat de dudas sale por unos 0,2 céntimos de dólar con los precios públicos de los proveedores (la cuenta está más abajo, entera). Lo que de verdad cuesta es el desarrollo bien hecho y, sobre todo, el mantenimiento, que es la partida que nadie presupuesta.
Qué hace el chat que hemos puesto en makroa.com
Makroa es un servicio de comida semanal por macros en Madrid y es un producto propio de AIDE Studio. El 10 de octubre de 2026 publicamos en makroa.com una caja «¿Dudas antes de apuntarte?» en la portada y un «Pregúntale a Makroa» dentro de las preguntas frecuentes. Contesta a gente que está leyendo la página y duda si apuntarse a la lista de espera: si llegamos a su barrio, cuánto cuesta un plato, si puede pedir solo cenas.
Lo que hace, visto desde quien pregunta:
- Contesta solo con lo que el equipo ha aprobado. Precios, zonas, horarios y cómo funciona el servicio. Lo que no está aprobado no lo afirma, por mucho que se lo pregunten.
- Dice cuándo no sabe algo. En vez de inventar, explica que eso aún no está decidido y ofrece dejar el correo. Al equipo le llega el aviso y contesta una persona.
- No da consejos de salud. Como es comida, no habla de adelgazar ni de resultados, y ante una alergia grave o un embarazo remite a un profesional.
- Le enseña al equipo qué pregunta la gente. Las dudas que se repiten y las que no tenían respuesta acaban mejorando la propia web.
No reserva, no cobra ni consulta pedidos: es un chat de dudas, no un agente que actúa. Esa diferencia cambia el precio y el riesgo, y la explicamos en el artículo sobre agentes de IA para empresas. Y una precisión honesta: al escribir esto, en octubre de 2026, el chat lleva pocos días publicado y todavía es pronto para decir si sube las altas a la lista. No lo diremos hasta tener datos que lo sostengan.
El coste del modelo, con la cuenta a la vista
Los proveedores de IA cobran por tokens, que son trozos de texto: más o menos una sílaba larga o media palabra en español. Pagas por lo que el modelo lee (tus instrucciones, tu documentación y la pregunta) y por lo que escribe (la respuesta). Hagamos la cuenta de un chat de dudas típico, con números redondos:
- Lo que lee en cada pregunta: pongamos que las instrucciones, la documentación del negocio y una pregunta corta ocupan 5.000 tokens, que da para unas cuantas páginas de preguntas frecuentes.
- Lo que escribe: respuestas de unas pocas frases, 600 tokens cada una en el peor caso.
- Precios de Claude Haiku 5.5, un modelo pequeño, según la página oficial de precios de Anthropic (consultada el 14 de octubre de 2026, para mensajes de hasta 100.000 tokens): 0,10 $ por millón de tokens leídos, 0,125 $ por millón la primera vez que se guarda en caché, 0,01 $ por millón cuando se relee desde la caché y 0,50 $ por millón de tokens escritos.
- Primera pregunta (guarda la parte fija en caché): 5.000 × 0,125 / 1.000.000 = 0,000625 $.
- Preguntas siguientes (releen la caché): 5.000 × 0,01 / 1.000.000 = 0,00005 $ cada una.
- Cada respuesta: 600 × 0,50 / 1.000.000 = 0,0003 $.
- Una conversación de cuatro preguntas: 0,000625 + 3 × 0,00005 + 4 × 0,0003 = 0,002 $, unos 0,2 céntimos de dólar.
Con 1.000 conversaciones así al mes, el modelo cuesta unos 2 dólares. Si la caché no se aprovechara nunca, unos 3,20. La caché es una función de la API que guarda la parte fija del mensaje durante unos minutos y la cobra a una décima parte o menos cuando se repite; para que funcione, las instrucciones no pueden llevar nada que cambie entre preguntas, como la fecha de hoy. Es un detalle de programación que divide por diez lo que cuesta leer la documentación en cada pregunta.
La elección del modelo pesa más que todo lo demás. Con los precios de la misma página, la misma conversación con Claude Sonnet 5.5 (2 $ por millón leído, 2,50 $ al guardarlo en caché, 0,10 $ al releerlo y 10 $ por millón escrito) costaría unos 4 céntimos, y 1.000 conversaciones, unos 38 dólares al mes: casi veinte veces más. Para contestar dudas a partir de una documentación cerrada no hace falta el modelo grande; para razonar sobre un caso complicado, sí.
Alojamiento, WhatsApp y lo que no sale en el presupuesto
Alojamiento. Si ya tienes una web moderna, el chat puede ir como una función más dentro de ella y guardar las conversaciones en la base de datos que ya usas, sin abrir ninguna factura nueva. Si partes de cero, como referencia, el plan Pro de Vercel cuesta 20 $ al mes y el Pro de Supabase desde 25 $ al mes, según sus páginas oficiales de precios consultadas el 14 de octubre de 2026.
WhatsApp. Un chatbot de WhatsApp para empresa se conecta a la WhatsApp Business Platform de Meta, y aquí la cuenta cambia según quién escribe primero. Según la documentación de precios de Meta para desarrolladores (consultada el 14 de octubre de 2026), desde el 1 de julio de 2025 Meta cobra por cada mensaje de plantilla entregado en lugar de por conversación, y los mensajes que no son plantilla, los que contestas dentro de la ventana de atención que se abre cuando el cliente te escribe, son gratis. Traducido: contestar a quien te escribe sale gratis en la parte de Meta; mandar recordatorios o promociones por iniciativa tuya, no. Si tu idea de chatbot es contestar dudas, WhatsApp no encarece mucho la cuenta; si es hacer campañas, sí.
La protección contra el abuso. Es la partida que nadie pone en el presupuesto y la que más cuidado pide. Un chat con IA abierto en tu web es, para cualquiera con un poco de picardía, un modelo de IA que paga otro. Un chat bien montado limita cuánto puede preguntar cada visitante y cómo de largo, no deja que lo saquen de su papel con un «ignora tus instrucciones» y, por encima de todo, tiene un tope de gasto en la cuenta del proveedor: pase lo que pase, la factura del modelo no se dispara. Si un presupuesto no habla de esto, pregunta.
Plataforma de chatbot o chatbot a medida
La alternativa a construirlo es contratar una plataforma de atención al cliente con IA incluida. Como referencia de una de las grandes, Intercom publica en su página de precios (consultada el 14 de octubre de 2026) su agente de IA Fin a 0,99 $ por conversación resuelta (lo que Intercom llama outcome: el cliente confirma que está resuelto o no pide más ayuda tras la respuesta de Fin; se cobra una vez por conversación como mucho), y su plan Essential a 39 $ por agente y mes con facturación mensual.
Compáralo con la cuenta de arriba: 1.000 conversaciones resueltas al mes son 990 $ en la plataforma frente a unos 2 $ de modelo en un chat propio. Pero sería tramposo dejarlo ahí. Con la plataforma pagas una bandeja de entrada compartida, el traspaso a una persona, informes, varios canales y que el día que algo falla lo arregla otro. Con un chat a medida pagas el desarrollo una vez y te quedas con el código, los datos y el control de lo que dice, pero alguien tiene que mantenerlo.
Nuestra regla práctica: si ya tienes un equipo de atención que trabaja en una bandeja y quieres que la IA le quite volumen, una plataforma encaja. Si lo que necesitas es que tu web conteste bien las 30 dudas que se repiten, con tus datos y tus reglas, y sin pagar por cada respuesta, el chat propio sale mucho más barato a partir de unos cientos de conversaciones al mes. Sobre precios de otras agencias de desarrollo no damos cifras: casi ninguna publica tarifa, y las que circulan por internet no citan de dónde salen.
El coste que nadie presupuesta: mantener lo que sabe
Un chatbot con IA es tan bueno como la información que le das, y esa información caduca. Una web que lleva meses publicada casi siempre tiene algún precio, horario o condición que ya no es el vigente, y si el chat lee la web tal cual, repite esos errores con mucha seguridad y a cada visitante. Por eso conviene que el chat conteste con una información que alguien de tu empresa ha revisado y aprobado, no con lo primero que encuentre.
También conviene que distinga lo decidido de lo que puede cambiar, y que diga «eso aún no está decidido» cuando toca, en vez de rellenar el hueco. Y si tu sector tiene reglas sobre lo que puedes prometer (alimentación, salud, finanzas), el chat tiene que cumplirlas igual que tu publicidad: para quien lo lee, lo que dice el chat de tu web lo has dicho tú.
En la práctica, mantener un chat así significa revisar cada semana las preguntas que no supo contestar, añadir la respuesta cuando la haya y cambiar la información el mismo día que cambias un precio o un horario. Son minutos a la semana, pero tienen que tener dueño. Si nadie en tu empresa va a hacerlo y no lo contratas, el chat empezará a quedarse viejo desde el primer mes.
Cuándo no merece la pena un chatbot
Hay casos en los que el mejor consejo es no montarlo, y conviene saberlos antes de pedir presupuesto:
- Si recibes pocas consultas, o cada una es distinta. Un chatbot rinde cuando las mismas 20 o 30 dudas se repiten. Si te escriben cinco personas a la semana con casos que necesitan criterio, lo que necesitas es contestar tú rápido, no un chat.
- Si nadie va a mantener la información. Es el caso más común de chatbot que hace daño: contesta con precios del año pasado y nadie se entera hasta que llega una queja.
- Si tus preguntas frecuentes no están escritas. El chat no inventa tus respuestas; las necesita. Si hoy no podrías escribir una página de preguntas frecuentes honesta, el primer trabajo es ese, y a veces con esa página bien hecha ya no hace falta el chat.
- Si las respuestas dependen de datos sensibles o de un diagnóstico. Un chat no debe dar consejo médico, legal o fiscal personal. En Makroa, ante una alergia grave o un embarazo, remite a un profesional.
Y si lo que quieres no es contestar dudas sino que la IA haga cosas (reservar, cobrar, actualizar tu CRM), ya no hablamos de un chatbot sino de un agente, con otro coste y otros riesgos. Antes de decidirlo, lee la guía para automatizar procesos e implantar IA en tu empresa: casi siempre el primer paso rentable es más pequeño que el que uno imagina.
Cómo lo hacemos en AIDE Studio y cuánto cuesta
En AIDE Studio un chatbot con IA es un proyecto de software a medida, y el software a medida empieza desde 2.000 € + IVA, en pago único, con precio cerrado antes de empezar. Lo que entra en ese precio depende de tu caso: no cuesta lo mismo un chat de dudas en tu web con 30 respuestas que uno conectado a WhatsApp, a tu agenda y a tu base de clientes.
Primero escribimos contigo lo que el chat puede contestar, y ahí suelen salir contradicciones entre lo que dice tu web y lo que de verdad haces. Después montamos el chat sobre tu web o tu canal, protegido contra el abuso y con tope de gasto desde el primer día. Lo publicamos con aviso de privacidad y lo medimos: qué pregunta la gente, qué no sabe contestar y si quien lo usa acaba escribiéndote más.
Si estás pensando en uno, el punto de partida es contarnos qué te preguntan tus clientes y cuántas veces. Con eso te podemos decir si te compensa, qué modelo usaríamos y cuánto costaría cada mes antes de que firmes nada.
