Antes de comparar precios, ponlos en la misma unidad
Dos presupuestos de página web casi nunca se pueden comparar tal y como llegan. Uno es un PDF de tres páginas con «Web corporativa: 1.800 €» y nada más; el otro es una tabla con doce líneas, una cuota mensual y una nota al pie. Si los pones uno al lado del otro y miras el número gordo, estás comparando cosas distintas. Lo primero es traducirlos a la misma unidad.
- Todo sin IVA o todo con IVA. El tipo general del IVA en España es del 21 % (artículo 90 de la Ley 37/1992 del IVA). Un presupuesto de 2.000 € «IVA incluido» y otro de 1.800 € «+ IVA» parecen separados por 200 €, pero el segundo son 2.178 € al pagar: es el caro. Si un presupuesto no dice si lleva IVA, pregúntalo por escrito.
- Separa lo que pagas una vez de lo que pagas cada mes. Diseño y desarrollo suelen ser pago único; alojamiento, mantenimiento y SEO, recurrentes. Escríbelos en dos columnas.
- Mira cuándo puedes dejar de pagar lo recurrente. Una cuota de 90 €/mes que cancelas cuando quieras no pesa lo mismo que una de 60 €/mes atada a 24 meses.
Cuánto cuesta una web de mercado, por tipo de proveedor, lo tienes en nuestra guía de cuánto cuesta una página web. Aquí partimos de que ya tienes los números y no sabes leerlos.
Las partidas que tiene que nombrar un presupuesto web
Un presupuesto no tiene que traer todas estas líneas, pero sí tiene que decir qué pasa con cada una: si está incluida, si va aparte o si te toca a ti. Lo que no aparece no es gratis; normalmente es una factura que llega después.
- Diseño y desarrollo: cuántas páginas, si el diseño es propio o una plantilla adaptada, y con qué herramienta se construye (código a medida, WordPress, un constructor tipo Wix).
- Textos y fotos: quién los escribe y quién los consigue. Es la partida que más presupuestos esconden y la que más retrasa los proyectos.
- Dominio: quién lo registra, a nombre de quién y quién paga la renovación anual.
- Alojamiento (hosting) y certificado SSL: si va incluido, cuánto cuesta al año y si puedes llevártelo a otro sitio.
- Mantenimiento: qué cubre exactamente (actualizaciones, copias de seguridad, cambios de texto) y si es obligatorio.
- SEO: si es la base técnica de la web o trabajo mensual. Más abajo lo desarrollamos, porque es la palabra con más trampa de todo el presupuesto.
- Formulario, analítica y aviso de cookies: si el formulario llega a tu correo y si te dejan Google Analytics y Search Console configurados a tu nombre.
- Soporte tras la entrega: cuántos días te atienden si algo falla después de publicar.
Un truco que funciona: copia esta lista, pásala a los tres proveedores y pídeles que respondan línea a línea. El que conteste rápido y en concreto te está diciendo cómo va a ser trabajar con él.
Quién es el dueño del dominio, del código y de las cuentas
Es la pregunta que menos se hace y la que más caro sale no haber hecho. Lo que tiene que estar a tu nombre se comprueba en sitios distintos.
El dominio. Pide que se registre con tus datos como titular, no con los de la agencia. En un .es puedes comprobarlo en dominios.es, el registro oficial que gestiona Red.es. Si el titular es el proveedor, tu dirección web es suya y la recuperas cuando él quiera.
El código y el diseño. En España la web es una obra protegida por la Ley de Propiedad Intelectual, y quien la escribe conserva los derechos salvo que te los ceda. La cesión tiene que constar por escrito (artículo 45) y solo cubre lo que diga expresamente (artículo 43). Traducido: si el contrato no dice que te ceden los derechos de explotación del código y del diseño, no des por hecho que son tuyos. Una línea en el presupuesto lo arregla: «el cliente recibe el código fuente y los derechos de explotación a la entrega».
Las cuentas. Google Analytics, Search Console, la ficha de Google Business y, si hay anuncios, Google Ads o Meta Ads. Tienen que estar creadas con tu correo y darte acceso de administrador; el proveedor entra como invitado. Si las crea él con su correo, el histórico de datos y de campañas se queda con él cuando te vayas.
La prueba definitiva es preguntar: «si dentro de un año dejo de trabajar con vosotros, ¿qué me lleváis y qué tengo que volver a pagar?». Con un constructor propietario a veces la respuesta honesta es que la web no se puede sacar de la plataforma; con WordPress, que te llevas los archivos pero el tema o los plugins de pago pueden ir con la licencia de la agencia. Ninguna de las dos es mala por sí misma si lo sabes antes de firmar.
Alojamiento y mantenimiento: obligatorio, opcional o inventado
Muchos presupuestos bajan el precio de la web y lo recuperan en la cuota. No es ilegítimo, pero tienes que verlo venir. Estas preguntas lo destapan.
¿Puedo alojar la web donde yo quiera? Si la respuesta es no, el alojamiento no es un servicio: es una condición. Pregunta también qué pasa con la web si dejas de pagar esa cuota. Hay quien la apaga.
¿Qué incluye exactamente el mantenimiento? En WordPress tiene sentido pagarlo, porque el núcleo, el tema y cada plugin se actualizan y alguien tiene que hacerlo sin romper nada. En una web hecha a código y alojada en una plataforma como Vercel no hay plugins que actualizar, y una cuota de mantenimiento técnico mensual tiene mucho menos que justificar. Pide la lista de tareas: si son «actualizaciones y seguridad» sin más detalle, pregunta cuántas horas al mes son y qué pasa si no las gastas.
¿Dónde está la línea entre un cambio pequeño y uno grande? Cambiar un teléfono o un texto no debería costarte nada si pagas mantenimiento; añadir una sección nueva sí puede ir aparte. Lo importante es que la línea esté escrita antes de firmar, no que la decida el proveedor el día que le pidas algo.
Qué significa «SEO» en cada presupuesto
«SEO incluido» puede querer decir dos cosas que no se parecen en nada, y casi ningún presupuesto aclara cuál.
La base técnica. Que la web cargue rápido, que cada página tenga su título y su descripción, que haya un sitemap, que Google pueda rastrearla y que se vea bien en el móvil. Es trabajo de construcción: se hace una vez, al hacer la web, y cualquier web profesional debería traerlo de serie. Si un presupuesto te lo cobra como extra, mala señal.
El trabajo mensual. Escribir contenido nuevo, ajustar páginas según lo que muestra Search Console, trabajar la ficha de Google Business, conseguir menciones en otros sitios y, cada vez más, que los asistentes de IA como ChatGPT o el modo IA de Google te nombren cuando alguien pregunta por lo que vendes. Eso es un servicio continuo y se paga como tal. Si un presupuesto pone «SEO» en la columna de pago único y no dice más, casi seguro es lo primero vendido con el nombre de lo segundo.
Para saber cuál te están vendiendo, pide que te digan qué entregan el primer mes y qué entregan el cuarto. Si lo segundo no existe, es base técnica. Y si alguien te garantiza el primer puesto en Google, descártalo sin seguir leyendo: la propia documentación de Google Search Central avisa de que nadie puede garantizarlo. Si quieres más contexto sobre cuándo hace falta el SEO mensual, lo explicamos en ¿necesito SEO además del diseño web?.
Rondas de cambios, plazos y permanencias
Son las líneas que más discusiones generan a mitad de proyecto, y todas se resuelven por escrito antes de empezar.
Rondas de cambios. Pregunta cuántas hay y sobre qué se hacen. No es lo mismo revisar un diseño estático en una imagen que una web navegable en el móvil, donde ves de verdad cómo se lee el menú o dónde cae el botón de llamar. Si el presupuesto dice «2 rondas», pregunta qué cuenta como ronda: hay quien considera una ronda cada correo con comentarios.
Plazos. Un plazo serio se da en un rango de semanas y dice de qué depende: casi siempre de que lleguen a tiempo los textos, las fotos y tus respuestas. Desconfía tanto del plazo sin condiciones como del que no existe. Y pregunta qué pasa si el retraso es suyo.
Permanencias. En la web en sí (pago único) no debería haber permanencia. En lo mensual, una permanencia corta tiene una razón honesta: el SEO no da resultados en cuatro semanas y nadie puede trabajar en serio con un cliente que se puede ir el día 30. Una de 12 o 24 meses para «mantenimiento» es otra cosa. Lee también la renovación: si se renueva sola por otro año salvo que avises con 60 días, apúntalo en el calendario el mismo día que firmas.
Si el presupuesto incluye anuncios en Google o Meta, mira cómo se cobra la gestión. Si es un porcentaje de lo que inviertes, el proveedor gana más cuanto más gastes, no cuanto mejor te vaya. Y la inversión publicitaria debería pagarse con tu tarjeta en tu propia cuenta de Google Ads, no a través de la agencia.
Cómo presupuestamos en AIDE Studio, y por qué
Todo lo anterior son preguntas que nos hacemos a nosotros mismos cada vez que preparamos una propuesta. Estas son las reglas que seguimos, con el motivo de cada una, para que puedas usarlas como vara de medir también con nosotros.
- Precios sin IVA y diciéndolo en cada cifra. Cada importe lleva «IVA no incluido» al lado, para que nadie compare nuestro número sin IVA con el de otro que lo lleva.
- La web, separada de la cuota. La web es un pago único de 990 a 1.490 € (IVA no incluido) según alcance, y el plan mensual, si lo quieres, aparece en otra línea. Nunca sumamos la web más doce meses de cuota en un total: ese número mezcla algo que pagas una vez con algo que puedes dejar de pagar, y lo único que consigue es que no sepas qué estás comprando.
- La web es tuya. El dominio a tu nombre, el código tuyo y alojada sin cuota mensual. Si un día no sigues con nosotros, te la quedas y no pagas nada más.
- Las cuentas, a tu nombre. Search Console, Analytics y, si hay anuncios, Google Ads y Meta Ads, con acceso total para ti. El histórico es tuyo.
- SEO y GEO siempre juntos y en el plan mensual. La web trae la base técnica de serie; la ficha de Google Business y el trabajo de cada mes van en los planes, desde Presencia (390 €/mes, IVA no incluido), que también incluye el mantenimiento y los cambios pequeños de la web. Los cambios grandes, como una sección nueva, se presupuestan aparte y te lo decimos antes.
- Anuncios a cuota fija. La gestión de Google Ads o Meta Ads va dentro de los planes Crecimiento y Escala, nunca como porcentaje. La inversión la pagas tú directamente a Google o a Meta.
- Permanencia, dicha desde el principio. Los planes mensuales llevan un mínimo de 3 meses, porque es lo que necesita el SEO para arrancar; después, mes a mes. Si prefieres no comprometerte a una cuota sin saber qué es, el Arranque son 1.490 € (IVA no incluido) en un pago con la web y los tres primeros meses de SEO dentro, y en el mes 4 decides: sigues por 290 €/mes sin permanencia o lo dejas y la web se queda tuya.
- El plazo, en rango de semanas. Depende de cuándo tengamos tus textos y tus fotos, y lo decimos así.
Y antes de comprometerte ves tu web funcionando de verdad, en un enlace que abres en tu móvil, no una imagen. Los precios completos están en nuestra tabla de precios y cómo trabajamos las webs, en diseño web.
La comparación en una hoja: preguntas y señales de alarma
Si quieres hacerlo en una tarde, abre una hoja de cálculo con una columna por proveedor y estas filas. Lo que no sepas rellenar es lo que tienes que preguntar.
- Precio de la web, sin IVA. Alarma: no dice si lleva IVA.
- Cuota mensual, sin IVA, y desde qué mes. Alarma: un único total que suma web y meses de cuota.
- Permanencia y renovación. Alarma: más de 12 meses, o renovación automática con preaviso largo.
- Titular del dominio. Alarma: el proveedor.
- Código y derechos de explotación. Alarma: el contrato no dice nada, o la web solo vive dentro de su plataforma.
- Alojamiento. Alarma: obligatorio con ellos y sin opción de llevártelo.
- Mantenimiento. Alarma: obligatorio y sin lista de tareas.
- SEO: qué entregan el mes 1 y el mes 4. Alarma: «SEO incluido» sin más, o cualquier garantía de posición.
- Cuentas de Google y de anuncios. Alarma: creadas con su correo.
- Gestión de anuncios. Alarma: porcentaje de la inversión, o la inversión pasa por su factura.
- Rondas de cambios y sobre qué. Alarma: «las que hagan falta» sin definir, o solo sobre imágenes estáticas.
- Plazo. Alarma: ninguno, o una fecha exacta sin condiciones.
- Textos y fotos. Alarma: no se mencionan.
Con esa hoja, el presupuesto más barato y el más caro suelen dejar de parecerse a lo que parecían. Si después de rellenarla quieres contrastar al proveedor y no solo el papel, en cómo elegir una agencia de diseño web tienes las preguntas sobre portfolio y forma de trabajar.
